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domingo, 6 de febrero de 2011

Otra vez la liebre

      Ayer por la tarde volví a tener suerte con la liebre. Cuando ya estaba recogiendo los bártulos para volver a casa, la encontré de nuevo. Estaba en el mismo sitio, más escondida entre los romeros y no como otras veces, que intenta mimetizarse con las piedras. La luz era ya escasa e intenté no acercarme mucho, así que la calidad de la foto deja bastante que desear.

Liebre ibérica (Lepus granatensis)
    
     Además de la liebre, la tarde tuvo otras sorpresas agradables. Un par de reyezuelos sencillos (Regulus regulus) se dejó ver durante un buen rato entre los pinos y, un poco más tarde, un gavilán (Accipiter nisus) cruzó sobre las viñas con un vuelo tranquilo y pausado. Como siempre, el pinar sigue haciéndonos pasar buenos ratos...

domingo, 30 de enero de 2011

¡Te pillé!

     En la fotografía de la naturaleza, creo que sólo hay un factor que resulte más influyente que el equipo o la pericia del fotógrafo. Para mí, hasta ahora, este factor ha sido la suerte, estar en el sitio adecuado en el momento adecuado. También es verdad que en muchos casos, la suerte se puede suplir con información y un buen trabajo de campo previo.
     Ayer por la mañana, todo lo anterior se puso de manifiesto. Tenemos localizada una liebre en el pinar que usa varias "camas", y una de ellas es especialmente llamativa, pues se encuentra dentro de un círculo formado por un seto de romeros. Esto sería el trabajo de campo previo.
     Además, teníamos la información: mi suegro la había visto encamada en ese lugar hacía solo unos minutos. Y por último, tuvimos la suerte, ya que el pobre animal no se había movido del sitio. Lo de la pericia del fotógrafo, mejor lo dejamos para otra vez...

Liebre ibérica (Lepus granatensis)
     Con todo lo explicado anteriormente, solo necesité acercarme al lugar muy despacio y dando un gran rodeo. En cuanto tuve localizada visualmente a la liebre caminé hacia ella sin mirarla, para que pensase que su mimetismo era perfecto y no la había detectado. Cuando estuve a una distancia prudencial, que no la hiciese huir, saqué una andanada de fotos y este es el resultado.

martes, 14 de diciembre de 2010

Verano en el pinar

     Este verano, después de conseguir mi primer teleobjetivo, modesto pero que triplicaba el alcance del material que ya tenía, me lancé a intentar fotografiar bichos "a pelo". Es decir, esperar en silencio y con la mayor quietud posible que algún ave se pusiese a tiro y posase para mí, sin ningún tipo de escondite ni de camuflaje. Imposible.
     Incluso los rabilargos, que suelen acercarse todo lo que su curiosidad y su atrevimiento les permite, llegando a intentar saquear la comida en cuanto nos alejamos unos metros, se mantenían a una distancia prudencial.

     Sin embargo, otros seres alados, como estas mariposas sí se dejaron fotografiar.


Vanessa atalanta
  
     A pesar de su colorido, y de su aspecto exótico, estas dos especies tienen una amplia distribución ibérica y europea, con lo cual son relativamente fáciles de observar, además de permitir la fotografía desde poca distancia.



Papilio machaon
 
     Cuando creía que me tendría que conformar con fotos de insectos, apareció este pequeño personaje, justo debajo de mis narices. Supongo que yo estaba mucho más nervioso que él, que me miraba intrigado como pensando quién sería ese enorme humano, con cara de alelado y cámara en mano, que se tumbaba en el suelo, justo a su lado, para observarlo a través de un objetivo.
     Después de bastantes fotos, cuando ya ambos estábamos recuperados de la impresión, pude comprobar que no era la única cría de erizo que teníamos en el pinar, pues acabé encontrando a otros dos hermanos suyos por los alrededores.



Erinaceus europaeus