Mostrando entradas con la etiqueta Rabilargo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Rabilargo. Mostrar todas las entradas

lunes, 22 de agosto de 2011

Bebederos del pinar

     Las altas temperaturas del mes de agosto propician que en el campo queden muy pocos sitios para beber, convirtiéndose el agua en el recurso más preciado para la fauna.
     Después de un inicio de verano más bien suave, la ola de calor que estamos sufriendo ha empujado a las aves a utilizar de forma asidua los bebederos que tengo instalados en el pinar. Bien porque se sienten seguras, bien porque la necesidad es mucho más fuerte que el miedo, casi todas las especies se atreven a beber incluso cuando estoy muy cerca, al terminar de rellenar los bebederos.
     De momento no le he dedicado mucho tiempo a hacer fotos desde el hide que tengo cerca de ellos, pero la observación desde una distancia prudente, me ha permitido contabilizar un buen número de especies. Entre ellas, los rabilargos residentes, que este año han tenido un buen número de crías, y los papamoscas en paso post-nupcial, que suelen visitarnos a partir de mediados de agosto.

Rabilargo (Cyanopica cyanus). Adulto.

Papamoscas cerrojillo (Ficedula hypoleuca)

Rabilargo (Cyanopica cyanus). Joven.

martes, 22 de febrero de 2011

Primeros resultados del comedero

     Después de todo el invierno cebando el comedero, el invento comienza a dar sus frutos. Carboneros, pinzones y rabilargos ya están bastante habituados a acercarse por allí en busca de comida y hasta se han acostumbrado a nuestra presencia. Parece que están esperando a que aparezcamos por la zona a renovar la comida, para entrar a alimentarse en cuanto nos alejamos unos metros.

Rabilargo (Cyanopica cyana)


     La semana pasada probé, por primera vez, a instalarme junto al comedero cubierto con una red de camuflaje. En cinco minutos aparecieron los primeros invitados, los carboneros, que estuvieron haciendo visitas rápidas para coger alguna pipa y volar hasta un posadero cercano, donde pelarla tranquilamente antes de volver a por más. Al rato, un par de rabilargos, más interesados en la manteca, les hicieron alejarse.


Carbonero común (Parus major)

     Después del susto inicial, los carboneros retomaron su labor, entrando y saliendo del comedero a toda velocidad y dándome la oportunidad de hacer alguna foto más.

     Para ser la primera vez, mereció la pena pasar un rato incómodo y frío, pues la conjunción de comedero y hide da buenos resultados. Ahora toca practicar para mejorar la técnica, aprovechar la luz  y conseguir mejores composiciones.